SOCIEDAD BOLIVIANA DE PEDIATRIA
LACTANCIA MATERNA
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Facts for Feeding
Nacimiento, Inicio de la Lactancia Materna y los Primeros Siete Días de Vida posteriores al Nacimiento
Facts for Feeding consiste en una serie de publicaciones sobre las prácticas de alimentación y de nutrición recomendadas a fin de mejorar el estado nutricional en los diversos momentos del ciclo vital.
Las primeras horas posteriores al nacimiento
Las primeras horas posteriores al nacimiento son críticas tanto para la madre como para el recién nacido. La madre se está recuperando de cambios dramáticos a nivel físico y hormonal impulsados por el trabajo de parto, el parto y la expulsión de la placenta. La disminución de las hormonas placentarias "da indicios" de que su cuerpo ha comenzado a generar leche en cantidad suficiente como para alimentar a su bebé. Quienes asistan a la madre en el parto deberán vigilar que no se produzca una hemorragia anormal y garantizar que se cubran sus requerimientos nutricionales y líquidos y que continúe recibiendo el confort necesario.
Al mismo tiempo, el recién nacido está transitando el dramático cambio que representa salir del útero materno a la vida. Dentro de los cuidados que un recién nacido requiere se encuentran la supervisión del inicio de la lactancia materna, el contacto piel con piel con su madre, calor, lactancia materna exclusiva e inmediata y la higiene del cordón umbilical.
El inicio de la lactancia materna: la primera rutina a llevar cabo durante la primera hora posterior al parto
Para que un bebé sea saludable, las primeras acciones de rutina a llevar a cabo posteriormente al parto deberían ser el contacto piel con piel con su madre y el inicio de la lactancia materna. A continuación, se debería controlar su cordón umbilical, sus ojos y su peso. No es recomendable bañarlo hasta unas horas después del parto. No es preciso aspirar la boca ni la nariz del bebé a menos que sea necesario para extraer secreciones que le impidan respirar correctamente. Un bebé que llora no precisa de aspiración alguna. Si fuese necesario, es preciso hacerlo cuidadosamente para no dañar la delicada piel de la boca y la garganta del bebé, lo cual podría interferir en la lactancia materna.
Coloque al bebé piel con piel con su madre
Es preciso higienizar completamente al recién nacido con un paño seco y colocarlo piel con piel con su madre. La madre y el bebé deberían luego ser cubiertos con otro paño seco. El contacto inmediato entre la madre y su bebé aprovecha los reflejos naturales del bebé tras un parto vaginal normal y favorece el lazo entre ellos. El contacto inmediato además reduce la hemorragia de la madre y estabiliza la temperatura del bebé, su frecuencia respiratoria y el nivel de azúcar en sangre. Incluso una madre a quien se le ha practicado una episiotomía puede estar en contacto piel con piel con su bebé.
Los recién nacidos saludables nacidos por parto vaginal están despiertos y alertas, y cuentan con los reflejos innatos de prendida y succión que les permiten buscar el pecho y el pezón, prenderse e iniciar la primera mamada. La mayoría de los recién nacidos están en condiciones de encontrar el pezón y prenderse al mismo dentro de la primera hora posterior al nacimiento.
Una vez colocado sobre la panza de la madre, el recién nacido se desplaza hacia arriba empujando con sus pies, estirando los brazos y moviendo la cabeza hacia arriba y hacia abajo hasta que encuentra el pezón y se prende. El sentido olfativo del recién nacido se encuentra muy desarrollado, lo cual lo ayuda a encontrar el pezón. A medida que se desplaza hacia éste, la madre libera altos niveles de oxitocina, favoreciendo la contracción del útero y manteniéndolo firme, minimizando así la hemorragia. La oxitocina genera que el pecho produzca calostro cuando el bebé encuentra el pezón.
Ayude a la madre a colocar el bebé al pecho
El proveedor de atención de salud o el acompañante del parto pueden ayudar a la madre a colocar el bebé al pecho, de modo que éste pueda prenderse correctamente y no lastime a la madre. Tal vez sea preciso utilizar almohadas o una cobija doblada debajo de la cabeza de la madre. Ella puede también girar hacia un costado y colocar al bebé junto a su cuerpo.
Un bebé nacido por Cesárea también se beneficia del contacto piel con piel si se lo coloca junto a la mejilla de su madre inmediatamente después del parto. En este caso, cuando se inicia la lactancia materna- de ser posible, durante las dos primeras horas posteriores al parto- un proveedor de atención de salud idóneo ayudará a la madre a colocar el bebé al pecho y lograr que éste se prenda. Para los recién nacidos saludables de bajo peso, el método canguro resulta efectivo para su cuidado.
El método de asistencia llamado de la madre canguro significa un "cuidado piel con piel precoz, prolongado y continuo en posición similar a la de un canguro entre la madre y el recién nacido". Este tipo de asistencia ha resultado para lograr la temperatura corporal efectiva y prolongada y una frecuencia cardíaca y respiratoria en los recién nacidos de bajo peso. El cuidado piel con piel fomenta la prendida y la succión, el lazo entre la madre y el hijo y el establecimiento de una lactancia materna exitosa una vez que el lactante está lo suficientemente maduro como para succionar.
Elogie a la madre por darle calostro al bebé, "su primera vacuna"
El calostro, esa primera sustancia láctea pegajosa y amarillenta, debería ser lo primero que pruebe el bebé. No se le debería proporcionar agua, ni otra bebida o alimento a modo de ritual. Debido a los altos niveles de anticuerpos, vitamina A y otros agentes de protección, al calostro se lo suele considerar la primera vacuna del bebé.
Continúe monitoreando y asistiendo a la madre y a su bebé
La madre y su bebé deberían permanecer juntos. Durante las primeras horas posteriores al parto, se controlan la temperatura, pulso y tensión arterial (a menudo denominados signos vitales) de la madre y la hemorragia mientras el bebé permanece sobre su abdomen. De esta manera, también es posible controlar la temperatura, respiración y frecuencia cardíaca del bebé.
Con posterioridad al nacimiento, los recién nacidos precisan:
Extraído de Salud y Supervivencia del Recién Nacido, USAID, OMS, 2001
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Cartas al Editor. The Lancet
Cáncer de mama y lactancia materna
Traducción: Natalia Rybak – Fundación LACMAT
Señor editor:
Al referirse a "los datos epidemiológicos mundiales sobre cáncer de mama y lactancia materna", el Grupo de Trabajo Conjunto sobre Factores Hormonales en el Cáncer de Mama (20 de julio, p 187)1 menciona los "diez estudios no incluidos" en el análisis combinado. Nos sorprendimos al notar la ausencia de toda referencia al primer informe proveniente de un estudio de cohorte, publicado por nuestro grupo catorce años atrás2. Nuestra cohorte incluía mujeres de tres condados de Noruega, nacidas entre 1886-1928 y residentes, en su gran mayoría, de zonas rurales. Ellas presentaban hábitos de lactancia materna diferentes a los observados más tarde. El período medio total de lactancia materna entre las madres era 16,6 meses (DE 16,0 meses).
En el seguimiento original se incluyeron diagnósticos registrados en el Registro del Cáncer de Noruega entre 1961-1980. Hemos realizado un nuevo análisis estadístico para abarcar el período comprendido entre 1961-1998. Entre las 46.503 mujeres con paridad, y contando con información sobre lactancia materna y edad al momento del primer nacimiento, se hallaron 2.184 casos de cáncer de mama.
Dado que las asociaciones entre el cáncer de mama y la lactancia materna pueden deberse a la edad de diagnóstico3, nuestro análisis se subdividió de acuerdo con la edad alcanzada. Las estimaciones respecto del riesgo relativo en el intervalo correspondiente a mediana edad -50-59 años- (989 casos; tabla) indicaron una relación inversa moderada. Para las mujeres menores de 50 años (199 casos), las estimaciones del riesgo relativo para 12 meses de lactancia materna eran 1,06 (IC 95%: 0,85-1,31) y para las mujeres de 70 años o mayores (996 casos), las estimaciones se ubicaron en 1,04 (0,97-1,12).
Entre las mujeres de entre 50 y 69 años de edad, nuestra estimación representa una reducción en el riesgo relativo correspondiente a 5,4% para cada 12 meses de haber amamantado. Esta estimación coincide con la reducción general del 4,3% observada en el estudio del grupo de trabajo conjunto. Para las mujeres menores de 50 años, el riesgo estimado no representó una relación inversa a pesar de que los límites de confiabilidad eran amplios. Por el contrario, los límites de confiabilidad para mujeres de 70 años o más podrían ser compatibles con el efecto de protección de la lactancia materna, el cual desaparece transcurrido algún tiempo después del amamantamiento4. Otra posibilidad consiste en que la lactancia materna prolongada simplemente dilata la aparición del cáncer de mama entre mujeres jóvenes3.
En el estudio del grupo de trabajo1 conjunto se proporcionaron pocos resultados específicos a la edad, si bien las estimaciones del riesgo relativo eran similares tanto para mujeres menores de 50 años como en mujeres mayores de esa edad. Con una edad media de diagnóstico establecida en 50,1 años de edad, la distribución por edad no logra representar por completo una población común de pacientes con cáncer de mama. Sería interesante saber si los datos indican una reducción del efecto de protección de la lactancia materna en las mujeres mayores. La información podría presentar considerables implicancias para la reducción estimada de incidencia acumulada de cáncer de mama1 que podría lograrse al adoptar otros patrones de lactancia materna en los países en desarrollo.
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N° de casos |
Riesgo relativo (IC 95%)* |
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Meses de lactancia materna (media) |
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Nunca (0) |
98 |
1 (referencia) |
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<=6 (3) |
273 |
0,99 (0,79-1,25) |
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7-18 (12) |
391 |
0,95 (0,76-1,20) |
|
19-30 (24) |
151 |
0,94 (0,71-1,23) |
|
31-54 (37) |
69 |
0,89 (0,62-1,28) |
|
>=55 (70) |
7 |
0,50 (0,21-1,23) |
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Riesgo Relativo por 12 meses |
.. |
0,95 (0,87-1,03) |
*Basado en el análisis de regresión de Poisson, ajustado en función de la edad (grupos de rango de edad correspondiente a cinco años), cohorte de nacimiento (grupos de rango de edad correspondiente a cinco años), residencia urbana/rural, paridad (1,2,....6,7+) y edad al momento del primer nacimiento (<=19,20-24,25-29,30-34, >=35 años)
Riesgo relativo del cáncer de mama de acuerdo con la duración total de la lactancia materna entre mujeres con paridad entre 50-69 años.
*Ivar Heuch, Bjarne K Jacobsen, Gunnar Kvale
*Department of Mathematics, University of Bergen, N-5008 Bergen, Norway (IH); Institute of Community Medicine, University of Tromso, Tromso, Norway (BKJ); and Centre for International Health, University of Bergen, Bergen, Norway (GK)
(e-mail:heuch@mi.uib.no)
- Grupo de Trabajo Conjunto sobre Factores Hormonales en el Cáncer de Mama. Cáncer de mama y lactancia materna: nuevos análisis de datos individuales extraídos de 47 estudios epidemiológicos realizados en 30 países, en los que se incluyeron 50.302 mujeres con cáncer de mama y 96.973 mujeres sin la enfermedad. Lancet 2002;360:187-95.
- Kvale G, Heuch I., Lactation and cancer risk: is there a relation specific to breastcancer? J Epidemiol Community Health 1988;42:30-37.
- Lipworth L, bailey LR, Trichopoulos D. History of breast-feeding in relation to breast cancer risk: review of the epidemiologic literature. J Natl Cancer Inst 2000;92:302-12.
- Tryggvadottir L, Tulinius H, Eyfjord JE, Sigurvinsson T. Breastfeeding and reduced risk of breast cancer in an Icelandic cohort study. Am J Epidemiol 2001; 154:37-42.
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