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EDITORIAL
Desnutrición y mortalidad
Malnutrition and mortality
Dra.: Ana María Aguilar Liendo*
Durante los últimos decenios, las políticas de salud dirigidas a la infancia se han enfocado preferentemente al control de patologías prevalentes como las enfermedades diarreícas y las infecciones respiratorias agudas; hecho que indudablemente ha tenido su efecto en la reducción de las tasas de mortalidad en este grupo etáreo, a pesar de que las condiciones de vida y los niveles de pobreza en el país se deterioraron en un número considerable de familias.
Esto afecta con mayor fuerza a la condición nutricional, como lo demuestra la última encuesta demográfica de salud, que señala que el 25% de niños menores de tres años tienen déficit de crecimiento longitudinal y el 66.6% padece de algún grado de anemia(1). La desnutrición se concentra en poblaciones rurales, hogares sin acceso a agua potable y/o saneamiento o donde las mujeres tienen un bajo nivel de escolaridad. Generalmente se inicia ya durante la gestación dando como producto a un recién nacido de bajo peso, con mayores probabilidades de morir que otros con peso adecuado; la desnutrición se agrava al no recibir lactancia exclusiva, exponerse a patologías prevalentes ni recibir alimentación complementaria adecuada. La ENDSA de 1998 nos muestra que el estado nutricional se va deteriorando a partir del nacimiento, observando que hacia el segundo año los niños son pequeños, delgados, con signos de anemia y otras carencias. El riesgo relativo de muerte de niños con algún grado de desnutrición(2) no está necesariamente relacionado con los estadíos severos de desnutrición y es de 2.5, 4.6 y 8.4 para las categorias leve, moderada y severa respectivamente, considerando el bajo peso para su edad. Cálculos realizados en base a datos de 53 países indican que el 56% de muertes (entre 6 a 59 meses) son atribuibles al efecto de la desnutrición, la mayor parte de las cuales (86%) corresponde a aquellas categorizadas como leve y moderada.
Es también conocido que un menor desnutrido arrastrará secuelas de este daño las cuales, posteriormente, se evidenciarán en la escuela, en el trabajo y en el caso de las niñas, en reproducir este ciclo al dar a luz a recien nacidos con bajo peso.
Para ilustrar más este problema se cita un informe basado en la revisión de material proveniente de las Encuestas de Demografía y Salud realizadas en 1989(3), 1994(4), and 1998; el estudio realizado en 1981(5), las encuestas de vitamina A(6) y la evaluación de impacto del Fondo de Inversión Social (1993 and 1997)(7), sugieren que la pobreza no necesariamente es una causa directa de desnutrición(a), que Bolivia tiene menores tasas de desnutrición de las que se esperaría por su Producto Nacional Bruto en comparación con otros países latinoamericanos(8). Al mismo tiempo se expresa que si bien entre 1989 y 1998 el porcentaje de talla baja disminuyó a razón de 1.4% por año (38.3% a 25.6%) y el ingreso per capita incrementó en un promedio de 1.6 por año, en los últimos años (1994-1998) la desnutrición cronica ha bajado a 0.7% por año, mientras que el ingreso per capita ha crecido a 2.4% por año; en tal circunstancia, en promedio, se esperaría que por cada 1% de incremento del PIB, ocurra un decremento de 1% en desnutrición sin ningun programa específico(9).
Lo anterior podría insinuar que los regímenes de control de patología prevalente beneficiaron no solamente a favor de la disminución de la mortalidad infantil, sino también a la reducción de la desnutrición, en ausencia de programas nutricionales específicos de efectividad comprobada, pero probablemente su efecto ha llegado a un término que no progresaría si no se adoptan medidas claras. Por otro lado, los promedios señalados no reflejan las diferencias al interior del país, lo cual se ejemplifica al reconocer que un 42% de desnutridos están en el quintil más bajo(b) de la población y otro 3% en el quintil más alto; lo mismo sucede si se toma en cuenta a municipios marginales que tienen el doble de talla baja que los de las cuidades. Esta situación bastante preocupante por cierto auguraría un futuro incierto para miles de niños bolivianos que actualmente viven en condiciones de pobreza y pobreza extrema; las soluciones obvias para este problema son de carácter estructural como la mejoría equitativa en el ingreso económico, disponibilidad de agua potable, saneamiento, educación, mejoría en la situación de la mujer, acceso a servicios de salud y otros; todo ello debe acompañarse de intervenciones nutricionales eficaces que permitan reducir y, finalmente, erradicar la desnutrición primaria a un plazo prudencial.
A la Sociedad Boliviana de Pediatría, como organización que tiene entre sus mandatos, velar por el bienestar de la niñez en el país, le corresponde alertar sobre esta situación injusta y muy desfavorable para Bolivia en su conjunto y al mismo tiempo, dada nuestra posición de pediatras en contacto diario con los niños, nos obliga a tomar con la mayor responsabilidad posible el manejo de esta patología, su prevención y la promoción de un estado nutricional adecuado
* Pediatra, nutrióloga, miembro del Comité Editorial de la Revista de la Sociedad Boliviana de Pediatría
1 ENDSA/DHS Encuesta Nacional de Demografía y Salud La Paz Diciembre 1998
2 Pelletier D, The relationship between child anthropometry and mortality in developing countries: Implications for policy, programs and future research Journal of Nutrition 124 (10S).
3 DHS, Institute for resource development/Macro systems Inc.Demographic and child health in Bolivia: Report on the in-depth DHS survey in Bolivia Maryland USA April 1989
4 INE/Macro International Inc, Encuesta Nacional de Demografia y Salud 1994.
5 INAN, MPC Estado nutricional de la población boliviana La Paz, Bolivia 1982..
6 MPSSP, VITAL, USAID. UNICEF, OPS-OMS Encuesta de Vitamina A y Encuesta de Consumo. Areas Deprimidas Bolivia, 1991.
7 McGuire J, Lopez C, Poverty and Nutrition in Bolivia Informe borrador Banco Mundial Marzo 2001
8 United Nations Administrative Committe Sub Comiitee on Nutrition, Third world nutrition situation, 1997
9 Mason, John. How Nutrition Improves and What That Implies for Policy Decisions. Narrative Paper for the World Bank UNICEF Assessment. 16 Nov.. 1999.
a Para 1999 un 37% se considera en pobreza extrema y 25.6% de niños con desnutrición crónica,
b Quintiles estimados en la ENDSA base a un indicador compuesto que toma en cuenta el tamaño de la casa, sus materiales de construcción, agua, saneamiento, electricidad, energia.
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