Abdel-Haq MN, Asmar BI, Abuhammour WM, Brown WJ.
Pediatr Infect Dis J 2000;19:9545-8.
Introducción
La Yersinia enterocolitica (YE) en un bacilo Gram negativo capas de causar una amplia gama de enfermedades, que varian desde una enteritis autolimitable, hasta infecciones sistémicas que ponen en riesgo la vida del enfermo. Se trata de un agente que comúnmente causa diarrea en niños en Europa y Canada, en tanto que en EEUU su aparición es estacional y restringida a comunidades urbanas en ciertas regiones. La septicemia causada por YE se presenta tanto en pacientes normales como en inmunodeprimidos; este padecimiento ha sido reportado en lactantes y niños con sobrecarga de hierro, aumque el resto de los factores predisponentes no han sido definidos claramente.
El propósito del trabajo consiste en presentar los resultados de una investigación retrospectiva de 142 niños con infección por YE, haciendo hincapié en la prevalencia de enteritis, sus complicaciones incluyendo bacteremia y la evaluación de la respuesta clínica a la terapia antimicrobiana.
Pacientes y Métodos
Se revisaron las historias clínicas de todos los pacientes con coprocultivo positivo para YE internados en el Children's Hospital of Michigan, entre febrero del año 90 y febrero del 97. Para el estudio se tomaron en cuenta datos demográficos, características laboratoriales, curso clínico y respuesta al manejo.
Las muestras de heces fecales se inocularon en medios de MacConkey y agar cifsuloden-irgasan-novobiocina e incubadas a 35 C; las colonias oxidasa negativo sospechosas de existir especias de YE, fueron identificadas empleando el sistema API-20E. Bacteremia fue definida por la presencia de un hemocultivo positivo para YE de una muestra de sangre obtenida de una vena periférica.
Resultados
Durante los 7 años de estudio se obtuvieron 10.570 coprocultivos recuperándose 1.120 (10.6%) patógenos bacterianos. YE fue aislada en 142 pacientes representando esta cifra el 12.6% de los patógenos entéricos, los cuales fueron sujeto de esta revisión. El rango de edad fue de 18 días a 12 años (mediana, 5 meses); 121 (85%) niños fueron menores de 1 año y 25 (18%) menores de 3 meses.. La relación masculino femenino 1:1.3. El mayor número de casos (84%) se presentó en los meses de invierno y se hospitalizaron el 60% de los pacientes, de estos 42% fueron menores de 3 meses. Cuarenta y cuatro enfermos fueron admitidos por sospecha de sepsis y 29 presentaron signos de deshidratación moderada a severa; dos presentaron invaginación intestinal, en uno se sospechó miocarditis, otro con letargia profunda y uno último con irritabilidad y movimientos anormales de la cabeza. De los 142 pacientes 139 presentaron diarrea y 3 durante la internación; en 71 (50%) las heces contenían sangre, 5 mediante pruebas de sangre oculta y 66 sangrado visible. La duración de la diarrea fue de 1 a 28 días. Los vómitos estuvieron presentes en 40%, fiebre en 74% y en uno se observó prolapso rectal.
En 90 niños se practicó hemograma, presentando leucocitosis > 15.000 mm3 61% y bandemia (> 15%) 18%; 39 pacientes se sometieron a punción lumbar y 7 cursaron con pleocitosis (11 a 650 leucocitos/mm3), en todos el cultivo fue negativo. Siete (9%) de 78 presentaron bacteremia con hemocultivo positivo para YE, 6 de estos fueron menores de un año y se trataron con cefotaxima. La susceptibilidad antimicrobiana se practicó en 132 aislamientos, siendo sensibles la totalidad de las muestras a trimetoprin-sulfametoxazol (TMP-SMX), tobramicina y gentamicina; solo 2.3% fueron susceptibles a ampicilna. La mayoría fueron sensibles a cefotaxima (99%), ceftazidema (89%) y cefuroxima (88%). De los 53 niños nobacterémicos 19 recibieron ampicilina y cefotaxima, 12 cefotaxima sola, 6 cefuroxima y uno ampicilina. El tratamiento antimicrobiano fue descontinuado al momento de excluirse bacteremia, generalmente dentro los 2 o 3 primeros días. Todos los pacientes se recuperaron sin secuelas.
De los 82 niños tratados en forma ambulatoria, 65 recibieron TMP-SMX y 17 no recibieron antimicrobianos.
Discusión
El estudio sugiere que la YE es una causa importante de gastroenteritois en lactantes y niños menores en el área de Detroit (EEUU); la prevalencia de este agente fue comparable con infecciones por Campylobacter y menor con Salmonella o Shigella. La transmisión ha sido asociada a consumo de comida contaminada, agua y leche, habiéndose observado también que la infección es más frecuente en los meses fríos del año, sin embargo esta observación no es compartida por otros estudios publicados en Europa y Canadá. Otro hecho destacable constituye la asociación de enteritis por YE con la ingestión de "chinchulines" (menudencias de intestino de puerco); en este ensayo 25 de 30 pacientes presentaron esta asociación.
La mayoría de los pacientes (74%) cursó con fiebre y una mitad presentó sangre en heces. Los menores de 3 meses de edad estuvieron en mayor riesgo de contraer bacteremia, hecho identificado previamente en otros estudios; otros factores predisponente parecen ser talasemia y hemosiderosis. La sobrecarga de hierro y deferoxiamina son dos factores independientes asociados a incrementada virulencia de la YE, debido a que el hierro es elemental para el crecimiento de esta bacteria.
Dos pacientes con bacteremia presentaron distensión abdominal, en uno de ellos se documentó neumatosis intestinal, lo cual apoya que la YE penetra la mucosa intestinal y causa bacteremia y posiblemente infección metastásica. El otro paciente distendido presentó signos compatibles con neumonía. La peritonitis secundaria a perforación intestinal en niños con enteritis por YE ha sido previamente reportada; otras complicaciones inherentes a septicemia por este agente incluyen absceso hepático y esplénico, neumonía, artritis séptica, meningitis, celulitis, empiema, endocarditis y aneurismas micóticos.
La YE es muy sensible a una gran variedad de antimicrobianos, destacando TMP-SMX y aminoglucósidos; tanto cefalosporinas de tercera generación como cefuroxima también son altamente útiles en el tratamiento de este padecimiento, tal es así que todos los pacientes bacterémicos (7) se recuperaron sin secuelas después de haber recibido cefotaxima, situación que previamente fue advertida en adultos.
En 40 pacientes ambulatorios con enteritis no se observó diferencia en cuanto a la mejoría clínica cuando fueron tratados con TMP-SMX (17 de 23) o no recibieron tratamiento alguno (8 de 17); esta misma observación comparte Pai y col a través de un estudio prospectivo controlado con placebo, por tanto el rol de la terapia antimicrobiana oral en el manejo de la enteritis no complicada por YE requiere de futuras evaluaciones.