Nutrientes antioxidantes

VITAMINA C. También denominada ácido ascórbico, esta vitamina forma junto a la vitamina E y al beta-caroteno (Pro-vitamina A) el trío de los grandes antioxidantes que pone a nuestra disposición la naturaleza para neutralizar la acción de los radicales libres. Necesaria para producir colágeno, importante en el crecimiento y reparación de las células de los tejidos, encías, vasos, huesos y dientes, y para la metabolización de las grasas. Efectos atribuidos a esta vitamina: mejor cicatrización de heridas, alivio de encías sangrantes, reducción del efecto de muchas sustancias productoras de alergias, prevención del resfriado común, y en general fortalecimiento de las defensas de nuestro organismo. Algunos alimentos que la contienen son: coliflor, kiwi, limón, melón, naranja, pimiento verde, tomate, frutas frescas.

VITAMINA E. También conocida como tocoferol, se han identificado cuatro diferentes tipos: alfa, beta, gamma y delta. Ayuda a evitar la oxidación producida por los radicales libres, manteniendo la integridad de la membrana celular. Alivia la fatiga, mejora la circulación en sangre y retarda el envejecimiento prematuro, manteniendo el cuerpo joven. También acelera la cicatrización de las quemaduras, ayuda a prevenir los calambres en las piernas. Es vital para el metabolismo del hígado, del tejido muscular liso y estriado y del miocardio; protege del deterioro a la glándula suprarrenal y es esencial en la formación de fibras colágenas y elásticas del tejido conjuntivo. Algunos alimentos que la contienen son: aceites vegetales, germen de trigo, pan integral, huevos nueces, ciruela, espinacas, espárragos, manzana, moras, bananas, tomate, zanahoria.

BETA CAROTENO (PROVITAMINA A). La vitamina A tiene dos fuentes naturales: el retinol, procedente del reino animal y el beta-caroteno procedente del reino vegetal. El beta-caroteno (también llamado Pro-vitamina A), es uno de los principales antioxidantes que se encuentran en la naturaleza, un elemento esencial en la lucha acontra los radicales libres y por lo tanto en la prevención de ciertas enfermedades. Necesaria para el desarrollo de los huesos, para mantener las células de las mucosas y de la piel y, en general, para el funcionamiento de todos los tejidos: visión, piel, cabello y uñas. Algunos alimentos que lo contienen son: productos lácteos, margarina, zanahorias, duraznos, vegetales verdes, melones, mangos, damascos.

ZINC Y SELENIO. Mejoran los mecanismos enzimáticos del organismo, actuando como barrera de defensa contra los radicales libres. El selenio actúa junto con la vitamina E, ayudando a nuestro metabolismo a luchar contra la acción de los radicales libres. Ayuda a mantener en buen estado las funciones hepáticas, cardíacas y reproductoras. Algunos alimentos que lo contienen son: carne, pescado, cereales integrales y productos lácteos. El cinc es vital para el crecimiento, regula el desarrollo sexual, la producción de insulina y las defensas naturales, además de los desarrollos epidérmico y capilar.

MAGNESIO. Ayuda a prevenir los trastornos cardiacos coenzima Q10: mantiene la elasticidad de la piel y estimula las células del corazón. La mayor parte del magnesio proviene de los productos vegetales, en especial, los de hoja verde. Otros alimentos que son buena fuente de magnesio son los productos de soja como la harina y el queso de soja; las legumbres y semillas; las nueces como las almendras y los anacardos o castañas de acajú; los granos enteros como el arroz integral y el mijo; las frutas como los bananos, albaricoques o damascos secos y el aguacate o palta.

COBRE. Potencia el sistema inmunológico. Es necesario para el crecimiento. Interviene en la formación de hemoglobina de la sangre. Una buen fuente de éste mineral lo tenemos en los frutos secos como las avellanas, en las legumbres, o en la soja.

 

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