En tratamientos prolongados, al igual que con todo antiinflamatorio no esteroideo debe realizarse el control periódico de las funciones hepatorenales y hemáticas.
Ancianos, asma, retención hídrica, diabetes mellitus, sepsis, trastornos gastrointestinales, alteraciones de la coagulación, insuficiencia hepática y/o renal, embarazo, estomatitis, lupus sistémico, epilepsia, depresión mental, desordenes psiquiátricos.
Antecedentes de alergia al principio activo.
Úlcera gastrointestinal activa.
Depresión de médula ósea.
Pacientes asmáticos con antecedentes de precipitación de ataques agudos de asma, rinitis o urticaria debido al ácido acetilsalicílico u otros fármacos con acción inhibitoria sobre la síntesis de prostaglandinas.
Al igual que todo medicamento no se aconseja su uso en el embarazo y lactancia hasta tantos estudios adecuados garanticen la inocuidad sobre tales estados.