Acidosis láctica: Este medicamento, como todos los derivados de las biguanidas puede provocar, en algunos casos, acidosis láctica como efecto secundario. La gravedad de este cuadro aconseja seguir estrictamente las condiciones de uso del medicamento, así como evitar su utilización en las circunstancias descritas.
Este medicamento deberá ser suspendido temporal o definitivamente, si aparece una condición clínica que predisponga a la hipoxia tisular, como infecciones graves (principalmente urinarias) hemorragias importantes, anemia avanzada, etc.
La creatinina sérica debe ser medida antes de iniciar el tratamiento con Metformina y vigilada periódicamente (1 ó 2 veces al año).
En caso de exploración radiológica, con administración intravenosa de contraste, se debe suspender el tratamiento para reinstaurarlo pasados dos días del examen radiológico. En caso de intervención quirúrgica o de otras posibles causas de descompensación de la diabetes, debe considerarse el tratamiento con insulina. Ciertos medicamentos hiperglicemiantes (corticoides, diuréticos tiazídicos, anovulatorios orales, etc.) pueden modificar la evolución de la diabetes, y, por lo tanto, pueden precisar un ajuste de la dosis, o bien la asociación con insulina o sulfonilureas.
La Metformina, utilizada sola, no provoca, jamás hipoglicemia; es necesario tener precaución en caso de administración concomitante de Metformina con insulina o sulfonilureas, debido a una posible potenciación de la acción.
El paciente deberá evitar el consumo de alcohol durante el tratamiento.
Tratamiento de la acidosis láctica:
Si pese a todas las precauciones se presentara un cuadro de acidosis láctica, deberá ser tratado enérgicamente por ser una condición de evolución rápida y pronóstico grave.
El paciente deberá ser ingresado con la máxima urgencia en un centro asistencial para recibir el tratamiento adecuado, cuya base es la corrección de la acidosis mediante el empleo de infusión intravenosa de bicarbonato sódico, a dosis masivas si es preciso.
Los primeros síntomas de acidosis láctica son: Náuseas, vómitos, dolor abdominal, pérdida de apetito o aletargamiento.
El paciente debe consultar al médico si aparecen uno o varios de dichos síntomas, y, especialmente, si no tienen relación con el inicio de la medicación, el aumento de dosis, una causa alimenticia o medicamentosa, fácilmente identificables (antibióticos, analgésicos, etc.) o una enfermedad ocasional no relacionada con la diabetes.
Embarazo y lactancia: La administración durante el embarazo y lactancia deberá realizarse necesariamente bajo supervisión médica.
Insuficiencia renal (creatinina > 1.5 mg/dl en hombre y > 1.4 mg/dl en mujeres o alteración del clearance de creatinina). Insuficiencia hepática. Insuficiencia respiratoria. Insuficiencia cardíaca. Coronariopatías o arteriosclerosis avanzada. Etilismo. Enfermos de edad avanzada o muy debilitados o adelgazados.
Exploración radiológica con administración intravenosa de medios de contraste.
Patología aguda que implique riesgos de alteración de la función renal: Deshidratación (diarrea, vómitos), fiebre, estados infecciosos y/o hipóxicos graves (shock, septicemia, infección urinaria, neumopatía).
Cetoacidosis diabética. Pre-operatorio y post-operatorio. Hipersensibilidad a la Metformina.