Shock anafiláctico traumático y séptico, insuficiencia respiratoria crónica, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, asma bronquial, insuficiencia adrenal, agente antiinflamatorio o inmunosupresor, hiperplasia adrenal congénita, hipercalcemia asociada con cáncer, trastornos reumáticos, enfermedades del colágeno, enfermedades dermatológicas, estados alérgicos, enfermedades oftálmicas, enfermedades respiratorias, desórdenes hematológicos, neoplasias, edema cerebral asociado con neoplasias.
La dosis se adaptará de acuerdo al criterio médico y al cuadro clínico del paciente. Como posología media de orientación se aconseja:
La dosis inicial oscila entre 0,6 y 20 mg por día, según el cuadro clínico. La dosis de mantenimiento se obtendrá por reducción gradual de la dosis de ataque hasta la permanencia del efecto deseado con mínima posología; la interrupción del tratamiento debería llevarse a cabo con disminución gradual de la dosis. Una dosis única diaria matinal puede ser suficiente en muchos pacientes como terapia inicial o de sostén; en otros pueden ser necesarias dosis fraccionadas (2 a 4 tomas/dia) para mantener efectos satisfactorios. En ciertos casos, sobre todo en tratamientos prolongados puede ser útil la técnica de días alternados, (una dosis única por la mañana, cada 48 horas).
Comprimidos:
Entre 0,6 y 5 mg/día.