Se observó ginecomastia en un 9% de pacientes tratados con flutamida. También puede causar daño fetal si se administra a una mujer embarazada. La terapia con esta medicación puede reducir el número de espermatozoides. La vida media plasmática de la droga está incrementada en personas ancianas. Daño hepático: debido a que con el uso de flutamida se han reportado anormalidades en los niveles de transaminasas, ictericia colestática, necrosis hepática y encefalopatía hepática. El daño hepático usualmente es reversible luego de interrumpir la terapia o reduciendo la dosis. Sin embargo, existen reportes que indican daño hepático fatal asociado con el uso de flutamida.
Si el paciente tiene ictericia clínicamente evidente, en ausencia de metástasis hepáticas comprobadas por biopsia o, si en pacientes clínicamente asintomáticos, las transaminasas aumentan 2 a 3 veces del límite máximo normal, el tratamiento con flutamida debe discontinuarse.
Se ha detectado que un metabolito de la flutamida puede ser responsable de toxicidad severa, incluyendo metahemoglobinemia, anemia hemolítica e ictericia colestásica. Los niveles de metahemoglobinemia deberían ser monitoreados en pacientes susceptibles a toxicidad por anilina (por ejemplo, pacientes con déficit de glucosa – 6 – fosfato deshidrogenasa, pacientes con enfermedad de hemoglobina M, tabaquistas).
No se ha observado interacción medicamentosa entre flutamida y leuprolide (análogo de Gn-RH). Se vio un aumento en el tiempo de protrombina en pacientes que recibían terapia a largo plazo con warfarina luego de iniciada la terapia con flutamida. Por lo tanto se recomienda estrecho control del tiempo de protombina cuando se administren flutamida y warfarina.