Los pacientes con hipercalcemia secundaria a enfermedades malignas deben ser hidratados adecuadamente antes de la administración de Sinresor. Los diuréticos de asa no deberían ser utilizados hasta que los pacientes estén adecuadamente hidratados y deberían usarse con cuidado con ácido zoledrónico para evitar la hipocalcemia. De la misma manera, Sinresor debería utilizarse con cautela con otras drogas nefrotóxicas. Durante el tratamiento con Sinresor se deben monitorear ciertos parámetros metabólicos relacionados con la hipercalcemia, p.ej: calcemia, fosfatemia y magnesemia, como así también la creatinina sérica. De presentarse, durante el tratamiento, hipocalcemia, hipofosfatemia o hipomagnesemia, se puede indicar (de ser necesario) una terapia de reemplazo.
Deterioro renal
El riesgo de reacciones adversas puede ser mayor en pacientes con deterioro de la función renal. Los datos de seguridad y eficacia son limitados en pacientes con deterioro renal severo. Como factores de riesgo se pueden citar: insuficiencia renal preexistente y múltiples ciclos de ácido zoledrónico u otros bifosfonatos. Además, son factores predisponentes: la deshidratación o el uso concurrente de drogas nefrotóxicas, las que deben identificarse y tener un adecuado manejo. El tratamiento de la HIT en pacientes con insuficiencia renal severa debería ser considerado luego de un minucioso análisis de los riesgos y beneficios del tratamiento. En los ensayos clínicos, fueron excluidos los pacientes con valores de creatinina sérica > a 400 μmol/l ó 4,5 mg/dl. No se recomienda el tratamiento con ácido zoledrónico en pacientes con metástasis óseas con deterioro renal severo. Se excluyeron, en ensayos clínicos, los pacientes con valores de creatinina sérica >de 265 μmol/l ó 3,0 mg/dl y sólo 8/564 tuvieron valores de creatinina superiores a 2 mg/dl. Existen datos muy limitados sobre farmacocinética en pacientes con un CrCl < de 30 ml/min.
Osteonecrosis de mandíbula
Se ha reportado con el uso de bifosfonatos, también con ácido zoledrónico, osteonecrosis de mandíbula (OM), fundamentalmente en pacientes con cáncer. Muchos de esos pacientes, también recibieron quimioterapia y corticoides, que pueden ser factores de riesgo para OM. La experiencia post comercialización y la literatura sugieren una mayor cantidad de reportes de OM en ciertos tipos tumorales (cáncer de mama avanzado, mieloma múltiple) y el estado dental (extracciones dentales, enfermedad periodontal, traumas locales incluida dentaduras en pobre estado). Algunos reportes de OM son en pacientes con signos locales de infección, donde se incluye la osteomielitis. Se sugiere que los pacientes con cáncer mantengan una correcta higiene bucal y estos deberían tener un examen dental preventivo realizado por un odontólogo antes del tratamiento con bifosfonatos. Mientras se encuentren en tratamiento, de ser posible, deberían evitar los procedimientos dentales invasivos. La cirugía dental puede exacerbar la OM en aquellos pacientes que desarrollan esta patología durante el tratamiento con bifosfonatos. En pacientes con indicación de procedimientos dentales, no existen datos disponibles que sugieran si la suspensión de los bifosfonatos disminuye el riesgo de OM. Estas situaciones quedan bajo el criterio del médico tratante quién considerará el balance riesgo-beneficio para cada paciente.
Osteonecrosis de otros sitios anatómicos
Han sido reportados casos de osteonecrosis en otros sitios anatómicos incluyendo las caderas, el fémur y el canal auditivo externo, predominantemente en pacientes adultos con cáncer tratados con bifosfonatos, incluyendo al ácido zoledrónico.
Dolor músculo esquelético
Se ha reportado con el uso de bifosfonatos en la fase de post venta, dolor muscular, óseo y/o articular severo y en ocasiones incapacitante – incluso con ácido zoledrónico –. El tiempo de inicio de estos síntomas varió desde un día hasta varios meses desde el comienzo de la terapia. Se debe discontinuar el tratamiento si los síntomas son severos. La mayoría de los pacientes tuvieron una mejoría de los síntomas luego de la suspensión de la medicación. Un grupo de pacientes presentaron recurrencias de estos síntomas cuando fueron expuestos nuevamente a la misma droga o a otro bifosfonato.
Fracturas atípicas subtrocanterea y de la diáfisis femoral
Las fracturas atípicas subtrocantereas y de la diáfisis femoral fueron reportadas en pacientes que recibieron bisfosfonatos, incluyendo al ácido zoledrónico. Estas fracturas ocurrieron en cualquier parte del eje femoral justo por debajo del trocánter menor hasta justo por encima de la zona supracondilea, siendo transversas o ligeramente oblicuas (en cuanto su orientación) sin evidencia de minutas. Estas fracturas pueden ocurrir con un trauma mínimo o sin trauma. Los pacientes pueden experimentar dolor en las caderas o muslos de semanas a meses de duración antes de presentar una fractura femoral. Las fracturas suelen ser generalmente bilaterales, de tal forma que el fémur contralateral a la fractura debe ser examinado en los pacientes tratados con bisfosfonatos. También, se ha reportado, una pobre curación de estas fracturas. En algunos de estos reportes se comunicó que estos pacientes también fueron tratados con glucocorticoides (v. gr. dexametasona o prednisona) al tiempo de la fractura. No ha sido establecida la causalidad con la terapia con bisfosfonatos. Cualquier paciente con historia de exposición a los bisfosfonatos que presente dolor en la zona de la cadera o muslos en ausencia de traumatismos, se debe sospechar que tenga una fractura atípica y debe ser evaluado. La discontinuación de la terapia con ácido zoledrónico en pacientes con sospecha de fractura atípica de fémur debe ser considerada. Se desconoce si el riesgo de fractura atípica de fémur continúa luego de la suspensión de la terapia.
Pacientes con asma
Se han reportado, en fase IV, episodios de broncoconstricción en pacientes sensibles al uso de aspirina que recibieron bifosfonatos.
Deterioro hepático
Existen escasos datos disponibles sobre el uso del ácido zoledrónico en pacientes con insuficiencia hepática, y éstos no son del todo adecuados para servir de guía de tratamiento o evaluar la seguridad en este tipo de pacientes.
Hipocalcemia
Se ha reportado hipocalcemia en pacientes tratados con ácido zoledrónico. También se han reportado arritmias cardiacas y eventos adversos neurológicos (convulsiones, letanía y hormigueos), secundarios a casos severos de hipocalcemia. En algunas circunstancias, la hipocalcemia puede ser una complicación con compromiso vital. Se debe tener suma precaución en aquellos pacientes que reciben en forma concomitante drogas que causen hipocalcemia. Se deben controlar los valores de calcio y la hipocalcemia debe ser corregida antes del inicio de la terapia con ácido zoledrónico. Se debe suplementar en forma adecuada a los pacientes con calcio y vitamina D.
Toxicidad embriofetal
Los bisfosfonatos, como el ácido zoledrónico, se incorporan dentro de la matriz ósea, desde donde son liberados en forma gradual en periodo de semanas a años. Esto puede causar daño fetal (v. gr. anormalidades esqueléticas y otras) si la mujer se embaraza luego de finalizar el curso de tratamiento con bisfosfonatos. La aplicación de ácido zoledrónico puede causar daño fetal cuando se lo administra a la mujer embarazada. Estudios de reproducción llevados a cabo en ratas embarazadas, la administración subcutánea de dosis equivalentes a 2,4 a 4,8 veces las recomendadas en humanos resulto en pérdida pre o pos implantación, disminución de los fetos viables y malformaciones esqueléticas, viscerales y externas. No hay estudios adecuados y bien controlados en mujeres embarazadas. Si la droga se utiliza durante el embarazo o si la paciente se embaraza durante el tratamiento con ácido zoledrónico, se le debe comunicar a la paciente los potenciales riesgos para el feto.