El uso de corticosteroides no es aconsejable durante el embarazo y la lactancia por no haberse establecido la absoluta inocuidad de los mismos en tales estados.
Llegado el caso deberán balancearse los beneficios terapéuticos para la madre y los riesgos fetales. Tampoco se recomienda su utilización durante la lactancia, debido a que los corticoides se excretan por leche materna y pueden ocasionar trastornos de crecimiento e insuficiencia adrenal en el lactante.
La terapia prolongada con corticoides en los niños pueden ocasionar retardo en el crecimiento y desarrollo, por lo que tales circunstancias deberán controlarse periódicamente a los mismos. En presencia de insuficiencia renal, la vida media de la Betametasona se prolonga y por consiguiente la probabilidad de efectos adversos.
Los glucocorticoides pueden agravar el curso de la diabetes mellitus (obligando a incrementar las dosis de insulina), o precipitar las manifestaciones de una diabetes latente.
Luego del tratamiento prolongado con corticoides, la suspensión de los mismos puede provocar un síndrome de privación esteroide, consistente en fiebre, mialgias, artralgias, náuseas, astenia y depresión. Esto incluso puede ocurrir en pacientes aún sin evidencia de insuficiencia adrenal.
Corteroid Retard no debe administrarse por vía endovenosa ni subcutánea.
No administrar el producto en áreas infectadas o próximas.
La interrupción brusca de toda corticoterapia puede inducir una insuficiencia suprarrenal secundaria, la cual podrá evitarse con la reducción gradual del corticoide.
Este estado de insuficiencia parcial puede persistir durante meses luego de la interrupción del tratamiento, por tal motivo ante cualquier situación de stress que ocurra en el transcurso de este período deberá reinstituirse la terapia glucocorticoidea. Si el hecho aconteciera mientras el paciente está recibiendo corticoterapia deberá incrementarse la dosis del corticoide.
En caso de ser necesario se agregarán mineralocorticoides o se incrementará el consumo de sal. Los corticoides pueden enmascarar signos de infección e incluso pueden aparecer sobreinfecciones durante su utilización.
El uso prolongado de los corticoides puede producir cataratas subcapsulares posteriores, glaucoma, daño del nervio óptico, e incrementar la posibilidad de infecciones oculares virales o micóticas secundarias.
No se recomienda el uso de corticosteroides en el transcurso de enfermedades virales ni la administración de vacuna en especial en pacientes que están bajo tratamiento con dosis inmunosupresoras de corticoides.
Tuberculosis activa (a menos que se utilicen quimioterápicos anti-TBC).
Micosis sistémicas.
Enfermedades virales.
Insuficiencia cardíaca grave.
Hipertensión arterial.
Úlcera gastroduodenal.
Psicosis aguda.
Osteoporosis.
Hipersensibilidad al principio activo.
Epilepsia.
Glaucoma.
No deberá administrarse por la vía intramuscular en pacientes con púrpura trombocitopénica idiopática.